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  Image courtesy   Mediterranean Hope

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Conoce a Alagie.

 

Conoce a Alagie.

Tiene 25 años y es de Gambia.

Para llegar a Lampedusa cruzó seis países: Gambia, Senegal, Malí, Burkina Faso, Níger y el más peligroso de todos, Libia.

Su viaje duró cinco meses. Cruzó el desierto del Sahara con cinco litros de agua en la parte trasera de una camioneta con 40 personas. El camión salió a las 8 de la mañana en una caravana a través de una ruta establecida desde Agadez, Níger.

Había cuatro puestos de control durante el viaje, en los cuales los pasajeros debían pagar, o serían golpeados, encarcelados, o simplemente echados del vehículo. La cantidad de dinares requeridos en cada puesto de control era cada vez es superior, dice, por lo que escondió dinero en su cuerpo para engañar a los traficantes. El viaje al desierto duró tres días.

Alagie llegó a Sabha y se quedó en un lugar, dice, "donde todos los negros dormían." Él no salía del recinto, le daba miedo de salir porque quería "tratar de asegurar mi vida".

Permaneció escondido en Bani Waled (unos 175 kilómetros al sur de Trípoli) durante tres días. Su viaje a Trípoli fue arriesgado porque existía la amenaza constante de ser secuestrado por la policía. Los traficantes se llevaron todas sus pertenencias antes de irse: sólo se le permitió guardar la ropa que llevaba.

Alagie se apiló en una furgoneta donde había muy poco aire; él tenía miedo. Pasó un mes y dos días en Trípoli antes de trasladarse a la costa donde esperó al barco.

Dormía de cuclillas en una cabaña de ladrillo en la que, para entrar, tenía que gatear. No había mucha agua, y la que había llegaba a veces en botellas de 1 litro. Comió arroz la mayor parte del tiempo, a menos que hubiese un almuerzo de grupo en el que todo el mundo podía contribuir.

Se enfermó, pero no buscó ayuda porque dijeron que él podría ser asesinado en el hospital o en el camino hacia él.

El 28 de noviembre de 2016 cruzó el mar Mediterráneo en un bote de goma con 130 personas. Había alrededor de 10 mujeres a bordo. Era medianoche cuando salieron y pudo ver la luna y las estrellas.

Cuando llegó la mañana, estaba asustado porque no había "nada a la vista, ni isla" ni nada que le diera esperanza de rescate, y el agua ahora era mala. "Esperábamos nuestra muerte".

Estaba temblando de frío. El agua estaba entrando en el bote. Usaban su ropa para absorberla y exprimirla de vuelta al mar.

Fueron rescatados por la Guardia Costera italiana por la noche mientras una tormenta eléctrica les rodeaba. Alagie se lo agradeció a los capitanes cuando fue rescatado.

Llegaron al muelle de Lampedusa en la noche del 28 de noviembre con relámpagos iluminando el cielo. Apenas superaron la tormenta, ya que unos minutos después de que su autobús se retirase del muelle hacia el hotspot, empezó a llover a cantaros.

Él es #122, que es su ticket proporcionado por el Ministerio italiano del Interior. Es su pasaporte, la forma en que se identifica en el campamento en el centro de la isla.

En 2006 se graduó de la escuela y posteriormente asistió a un instituto técnico para continuar con su formación. Fue un pintor de oficio y dijo que le gustaría trabajar en la industria cinematográfica.

Alagie es un ser humano increíble.